Los pro y contra de los lácteos

Lácteos

Existen los que aman y detestan los lácteos, no sé cual sea tu postura pero lo cierto es que los lácteos son una fuente alimentaria de proteínas y grasas. Cuando nacemos trae grandísimos beneficios pero ya mayores lo que se ha comprobado es que genera graves consecuencias en nuestro organismo.

Los seres humanos cuando nacen son alimentados de la leche materna que contribuye en la ingestión necesaria de nutrientes como: el calcio, magnesio, selenio, riboflavina, vitamina B12 y ácido pantoténico.
La leche está compuesta principalmente de agua. Es decir por cada 100 ml de leche obtenemos: 3,5% de grasa en la vaca y 6.7% de búfala, proteínas 3,5%, lactosa 5%, y minerales 0.8%, con un aporte calórico de 60 kcal para la leche de vaca y 95 kcal para la leche de búfala. Asimismo la grasa de la leche está compuesta por ácidos grasos saturados en un 60–70% que favorecen el aumento del colesterol.
De la leche podemos derivar varios productos: leche descremada o desnatada, leche completa en polvo, crema de leche o nata, quesos, mantequilla, suero de leche ( whey protein ), entre otros.

 

 

El contenido graso de estos derivados lácteos, son los siguientes:

 

Leche semidescremada: 1,5 – 1,8%.
Leche descremada: 0,5%.
Leche en polvo completa: 26 hasta 41%.
Leche en polvo semidescremada: 1,5 hasta 26%.
Leche en polvo descremada: 1,5%.
Crema de Leche o Nata: 50 – 65%.
Quesos Extragrasos: 60% ( queso crema montsec )
Quesos Grasos: 45 – 60%
Quesos Semigrasos: 25 – 45% ( Brie, Roqueford, Cheddar, Manchego, Parmesano…)
Quesos Semidecremados: 10 – 25% ( Mozzarella, paisa, palmita, palmizulia)
Quesos Descremados: : <10% de materia grasa ( ricotta, requesón…)
Mantequilla: 80%.

 

 

Es decir la leche es un nutriente completo por su altos aportes nutritivos. Sin embargo en la actualidad encontramos controversias por sus derivados ya que generan consecuencias. La más conocida es la intolerancia a la lactosa que es cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasada. Dicha patología puede ser hereditaria o adquirida por infecciones, malnutrición o medicamentosa. Los síntomas más comunes son: la distensión abdominal, cólicos abdominales, diarrea, flatulencia, malestar general y náuseas; usualmente es reversible y temporal.

 

Adicionalmente el alto contenido de grasa de los derivados lácteos, están asociaciados con enfermedades cardiovasculares y aumento de peso. Un estudio publicado en marzo de 2013 por el boletín del Instituto Nacional del Cáncer: “Consumo de lácteos con alto y bajo contenido de grasas, recurrencia y mortalidad después del diagnóstico de cáncer de mama”. En el estudio se encuentra una mayor probabilidad de morir por cáncer de mama, en aquellas mujeres que consumen productos lácteos con alto contenido de grasa.

 

Estos son cánceres hormono-dependientes, el estrógeno estimula el crecimiento celular en las mamas, incluido el crecimiento de las células cancerígenas del cáncer de mama. El estrógeno se produce y se almacena en las célula de grasa. Muchos investigadores creen que los productos lácteos que se consumen en los Estados Unidos y otros países occidentales tienen niveles altos de estrógeno y progesterona debido a que la mayor parte de la leche la producen vacas preñadas. Muchos tratamientos de cáncer de mama, en la actualidad, excluyen a los productos lácteos de la dieta de estas pacientes.

 

 

Recientemente una publicación hecha por la Harvard School of Public Health, determina que la leche y otros productos lácteos deben ser eliminados de una dieta saludable y sustituirla por agua. Esto es gracias a que un alto consumo aumenta significativamente los riesgos de padecer cáncer de próstata y cáncer de ovario. Otra patología asociada a los lácteos son las reacciones alérgicas a las proteínas de los mismos. En la mayoría de los casos, se produce un anticuerpo, la IgE (inmunoglobulina E) dirigido contra el alérgeno (proteínas lácteas) de cuya unión se desencadena una reacción alérgica en cualquier órgano o sistema.

 

Los lugares más comúnmente afectados suelen ser el tracto digestivo con náuseas, cólicos estomacales, vómitos, diarrea. En la piel se puede desarrollar urticaria, eczemas y erupciones; y en las vías respiratorias asma, congestión nasal y tos. Los productos lácteos también aumentan la posibilidad del síndrome de intestino irritable debido a su contenido de grasa, suero y caseína, que pueden causar problemas digestivos.
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